La idea es simple: Tienes 90 pendientes: los divides en
folders azules, rojos y blancos que tengan, por ejemplo, documentos del mes
pasado, presente y siguiente. Imaginemos que tienes pensado dar seguimiento a
un cliente el próximo mes. Toma un documento (nota, post-it, lo que sea) y
márcalo con el número del día que planees llamarlo y colócalo en el folder
correspondiente para que te acuerdes. Si se usan bien, estos folders reducen la
basura, sirven como memoria automática y ayudan a organizarte.
Aunque existen muchos programas y apps que te ayudan a esto,
tener un sistema físico y automatizado puede funcionarte mejor y lo puedes
complementar con una versión virtual.

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