Si bien es posible planificar cada día de la semana, mes o
año entero con anticipación, la verdad es que no sabemos realmente lo que nos
traerá el día de mañana. Por eso enfocarnos en las tareas de hoy (teniendo
nuestros objetivos presentes) nos ayudará a mantener el compromiso, siempre
podemos tomar las lecciones que aprendemos cada día para aplicarlas al
siguiente.
En la actualidad la vida puede resultar muy agobiante; el
hecho de pensar en la escuela, el trabajo, la familia, las relaciones, lo que
se espera de ti, lo que debes ser, lo que quieres ser, los pendientes que
tienes, las metas que quieres lograr y todo eso que conforma la vida cotidiana,
puede convertirse en algo tan abrumador que simplemente no sabes cómo comenzar
y de pronto, cuando menos te das cuenta, te comienza a faltar el aire y el
mundo con su montón de problemas y complejidades comienza a agobiarte de una
manera tan terrible, que simplemente hay personas que se rinden a esos
problemas, se quedan a mitad del camino.
Resulta que vivir un día a la vez, enfrentando una cosa,
también a la vez, cuando haces eso, la vida y su montón de momentos tristes, con
su montón de problemas, con sus alegrías y con sus dificultades y todas esas cosas que hacen que vivir sea increíble, cuando estás viviendo un día a la
vez, el aire regresa a ti y todo eso que parece imposible resolverse al mismo
tiempo, cuando resuelves una tarea y luego otro y luego otra, descubres que no
es tan caótico vivir y que rendirse no es una opción; porque el hecho de
enfrentar un problema a la vez, eso sí es manejable y te ayudará a llegar al
lugar donde quieres estar.

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